Dicen que si vemos el mundo desde el cielo, descubriremos que somos un mar de fueguitos.

Hay fueguitos pequeños y grandes. Hay fueguitos locos que crispan el aire y hay fueguitos tan serenos que ni el viento los mueve. También hay fueguitos bobos, que ni alumbran ni calientan...

...pero yo tuve la bendición de encontrar un fueguito de colores, que arde la vida con todas las ganas, alumbra a todos los que la rodean y prende a todo quien se acerca.

Ese fueguito eres tú, mi Pao.